
Muñequita de belleza elegancia y compromiso piedra
libre que despeina el dedal de los amigos y distrae
la militancia del camino de sus pasos.
Nada sabés todo vivís y repetís la historia del
peinado abandonado en afán de la heroica toma
fuerte de los llantos que envilecen el Estado.
Tu cigarro amedrenta los silbidos de la niña que
descalza canta y salta la canción de la herejía y entona
una tona que no cabe en alfileres.
Tus lijadas partes frizan al ladrón de la cigarra e
incentivan al juguete que a menudo se achicharra ante
el vuelo indiferente de derrotas y mujeres.
El variado arco iris que paseás por tu cuerpo es
la lluvia incandescente que derrite los lamentos de
una lengua ensortijada que no toma sus remedios.
Y sulfurás la bragueta de un fruta aviejada que
por muertes o pudores no mastica su quijada sólo
mira de reojo la belleza de lo cierto.
Y tu cara es un drama con comienzo retardado tus
palabras nobles puentes que higienizan el estado de
dos ojos que admiran la vejez de nuevos cuentos.
Octubre 2005, Bs. As.
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